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Entre las muchas variantes del ejercicio físico, las realizadas en el agua tienen particularidades que lo hacen fascinante. Ventajas Del ejercicio en el Agua - La inmersión en el agua, además de suponer un cambio del medio en el que nos movemos y del medio con el que se relaciona nuestra “frontera” de piel, tiene varios efectos interesantes que pueden ser aprovechados para mejorar nuestra salud. Voy a hacer mención a 4 de ellos: la Temperatura, la Presión Hidrostática, la Flotación y la Resistencia al movimiento.
- La Temperatura de una piscina puede variar según se trate de piscinas para baño público o piscinas balnearias. Entre 34º y 35º es la “temperatura indiferente”, pues es muy similar a la de la piel. Por encima es agua caliente. Por debajo, entre 30º y 33º es “tibia” y entre 16º y 29º es “fría”. La temperatura ya provoca una inmediata reacción vascular en el sentido de una dilatación capilar y venosa con el agua caliente o una vasoconstricción con el agua fría. Incluso se ha llegado a utilizar estos cambios de temperaturas para hacer “gimnasia vascular”, para que las arterias, capilares y venas estén activadas y se adapten a las diferentes situaciones que el día a día requiere.
- La Presión hidrostática que ejerce el agua sobre nuestro cuerpo es mucho mayor que la presión atmosférica. Tanto que dentro del agua !reducimos nuestro perímetro abdominal entre 2 y 6 centímetros! Esa presión sobre el abdomen y el tórax tiene también un efecto sobre el diafragma, que se ve obligado a trabajar más cada vez que se contrae, pues tiene que vencer una resistencia mayor a la que está acostumbrado. Lo mismo pasa con los músculos del tórax para la respiración: tienen que ejercitarse para expandir la caja torácica contra la resistencia que impone el agua.
Sobre los miembros sumergidos el agua ejerce una presión que hace disminuir el calibre de las venas, con lo que la sangre se ve “empujada” hacia el corazón a mayor velocidad: aumenta así el flujo venoso de retorno. Eso hace que pueda estar contraindicado el ejercicio en el agua en las personas con una insuficiencia cardíaca, pues ese aumento del retorno venoso les puede suponer una sobrecarga para su débil corazón. Pero en las personas sanas ese retorno aumentado o “mejorado” va a ser positivo. Los tejidos sumergidos van a exprimirse hacia las venas y los linfáticos como si fueran esponjas y eso les va a regenerar el líquido y el agua en el que están bañadas sus células.
- La Flotación es la manifestación de lo que dijo Arquímedes: “un cuerpo sumergido en el agua genera un empuje hacia arriba igual al peso del líquido que desaloja”, es decir prácticamente el mismo peso del cuerpo excepto el de la cabeza. Ese mismo factor de flotación va a depender de la densidad del líquido, por eso flotamos mejor en el agua salada del mar e incluso en el Mar Muerto es difícil hundirse debido a su concentración salina.
- La Resistencia del agua al movimiento es lógicamente mayor que la que ofrece el aire. Y si consideramos las dificultades que tiene un objeto para entrar en la atmósfera terrestre desde el espacio, imaginemos lo que ocurre cuando queremos movernos en el agua como si estuviéramos al aire libre. No solamente la resistencia que opone el agua al movimiento sino que las turbulencias del agua y la nueva situación propioceptiva nos obligan a reforzar el equilibrio, y todo ello vamos a utilizar para diseñar los ejercicios en el agua.
El ejercicio en el agua, gimnasia en el agua o “aquagym” tiene numerosas aplicaciones. Cuando los ejercicios provocan un aumento de las pulsaciones por encima de 120 al minuto y por lo tanto un trabajo cardiorrespiratorio podemos hablar de una actividad aeróbica en el agua, o como algunos prefieren: “acuaeróbic”. Incluso los fanáticos del trabajo postural del método Pilates han desarrollado pautas de movimiento-equilibrio en el agua con el nombre de “Aqualates”. En el agua podemos desarrollar varias cualidades físicas, pero esencialmente 5: - La FUERZA, en concreto la fuerza-resistencia. Dependerá del tipo de cliente que tengamos para someterle a una sesión técnica como ocurre en los deportistas que se recuperan de una lesión (hay mini-piscinas para que un corredor reentrene sus miembros inferiores tras una lesión o una operación sin padecer los efectos de la fuerza de gravedad y luchando contra la resistencia del agua), o adultos que necesitan un mejor control postural fortaleciendo la musculatura profunda.
- El EQUILIBRIO, ya que al movernos en un medio diferente los patrones propioceptivos cambian y nos obligan a adaptar nuestro cerebro sensitivo motor a una nueva circunstancia, y con el factor añadido de una flotación que nos facilita unos movimientos pero nos dificulta otros. En definitiva, un reto que hay que superar. Qué decir de si además nos ponemos “boca abajo” (haciendo “el pino”) para experimentar un cambio total de nuestra relación con el entorno… Muchos buceadores experimentan desorientación por este motivo.
- La RESPIRACIÓN. Ejercitar los diferentes tipos de respiración (torácica, abdominal, costal, completa…) es un ejercicio muy saludable que implica a gran cantidad de músculos y de articulaciones. Si a eso le añadimos las posibilidades que tenemos para sumergir nuestra cabeza-nariz para entrenar la resistencia “anaeróbica” en apnea, nos introducimos en otro campo interesante.
- La MOVILIDAD ARTICULAR en el agua no tiene la presión de la fuerza de la gravedad, con lo que su movimiento es más libre aunque requiere de un nuevo control propioceptivo, lo cual también es una ventaja.
- La SENSIBILIDAD desde un entorno “familiar” como es el agua, pues desde ahí nos hemos desarrollado en el vientre materno, rodeados de agua, activa nuestras terminaciones sensitivas de la piel pero también nuestra “memoria corporal”, lo cual puede utilizarse para cantidad de trabajos corporales en los que el entrenador puede mover, estirar, colocar, estimular zonas del cuerpo que tenemos bloqueadas. O incluso como actividad dirigida en ingravidez nos reconcilia con elementos de nuestro subconsciente.
Un buen conocimiento de los efectos fisiológicos en el agua, junto a un buen catálogo de ejercicios kinesiológicos, una buena disposición de ayuda al otro, y una excelente preparación de la sesión (para evitar tiempos muertos que hacen que el alumno se “congele” en el agua) permiten que la gimnasia en el agua sea una actividad lúdica, creativa, beneficiosa y saludable. Introductor del Método Pilates en España: Dr. Juan Bosco Calvo. Médico (Profesor Titular en la Universidad de Alcalá.) www.corporapilates.com
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